Al final fue una roca triste la que cayó del cielo. El golpe me dejó sorda. Letras tristes viajaron en el viento y su frío me dejó ciega. Me sentía desdichada y sola. Quería que un brazo me acogiera o que el sol me calentara. La circunstancias fueron desfavorables. Ahora sólo quiero que una lanza atraviese mi memoria, para olvidar que estoy ciega y sorda de ti.
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