Las calles han empezado a decir cosas. Y no sólo ellas, también los puentes, los callejones, el metro subterráneo. Y dicen cosas asombrosas que nunca ningún ser humano había escuchado. El presidente de un reconocido periódico matutino ha mandado a un ejército de periodistas a cubrir todas las zonas de la ciudad para mantener informada a la sociedad. Ahora son los vagabundos los que se burlan de los periodistas, porque ahora ellos son los que le hablan a las alcantarillas y se pasan buscando historias detrás de las montes de basura. Incluso los funcionarios, que antes se atiborraban en el palacio presidencial y en la propaganda televisiva, andan por las calles. A todos les da risa, que incluso si de andar buscando fantasías se trata, los burócratas nunca dejan de vestir de traje. Además, escépticos, buscan si alguna calle o callejón ha acumulado quejas hacia su gobierno. Los niños andan queriendo jugar con las palabras, pero de una manera muy violenta. Quieren arrancarle la tilde a la eñe, y les encanta voltear el seis para volverlo nueve. Por más que los padres, consternados por sus hijos, les gritan desde la venta, los infantes no dejan a las letras en paz. Los amorosos fantasean con todo lo que los puentes dicen, malinterpretando todo, pensando que son poemas y que están dedicados a ellos.
Y así ha transcurrido el acontecimiento. Nadie ha vislumbrado que las calles tienen otras cosas que decir. Incluso hay ocasiones en que nadie entiende las palabras y siguen su camino. Pero la esperanza no ha muerto. A veces, muy de noche, cuando sale el último tren, por el túnel se escapan todos los secretos de la tierra en forma de vapor. Una que otra persona se llega a estremecer porque ha entendido lo que el concreto ha querido decir y cunde un silencio majestuoso en el pensamiento humano.
1 comentario:
Le tenía miedo a lo que se viene. El mundo se americaniza al erosionar su historia, la música es un mero simulacro (con sus lugares frecuentes que visita una y otra vez en el lapso de 3 min y medio), la rebelión es una decisión del guardarropa y todo es todo y nada a su vez. Estamos perdidos en el tiempo y espacio pero sobre todo en el significado.
Cada vez me dan más y más ganas del exhilio. Sé que de alguna u otra forma lo lograré.
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